Preguntas frecuentes

Relacionadas a las lesiones en la rodilla

Ligamento cruzado anterior

Es un ligamento situado en el interior de la rodilla, de tamaño pequeño pero de gran importancia funcional. Se denomina cruzado por adoptar esa disposición en el espacio articular con respecto al ligamento cruzado posterior.

Ambos ligamentos cruzados constituyen el pivote central de la rodilla y controlan los desplazamientos de la tibia sobre el fémur, tanto en sentido antero-posterior como en sentido rotacional. Son los grandes estabilizadores primarios de la rodilla y son esenciales para poder realizar deportes o ejercicio.

El ligamento cruzado anterior tiene 2 funciones:

  • Evitar el desplazamiento hacia delante de fémur sobre la tibia.
  • Estabilizar la rodilla cuando se producen la rotaciónes o giros de la misma.
Lesión o ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA)

La ruptura del ligamento cruzado anterior es una lesión frecuente en la actividad deportiva y recreacional.

Las rodillas con un LCA lesionados o rotos están susceptibles a lesiones secundarias del cartílago y meniscos.

Prácticamente dos tercios de las lesiones del LCA tienen un origen deportivo, afectando a una población joven y activa, que se ve limitada en sus actividades como consecuencia de esta lesión.

Las mujeres que practican actividades deportivas tienen entre 2 y 6 veces más rupturas de LCA que los hombres que practican los mismos deportes. El fútbol soccer y americano, el béisbol, el básquetbol y esquiar en nieve originan el 78% de las lesiones del LCA.

En la actualidad la lesión del ligamento cruzado anterior es frecuente, dado el incremento de la actividad física que se ha producido en la sociedad actual.

¿Qué hacer ante la sospecha de una lesión o ruptura de LCA?

El paciente deberá abandonar y suspender toda actividad deportiva hasta que se confirme o descarte la lesión por un médico especialista, podrá acudir a una revisión donde con gusto le ayudaremos.

En primer lugar el médico realizara una historia clínica y revisara los antecedentes de traumatismo o mecanismo de lesión del paciente. Tratando de confirmar o descartar clínicamente esta lesión.

En el consultorio, el médico puede hacer una artrocentesis para valorar hemartrosis (sangre en la articulación) esto supone, en el 86% de los casos, una ruptura del LCA.

Las pruebas complementarias de resonancia magnética de rodilla, son necesarias ante la sospecha clínica.

La exploración de un profesional experto tiene mucho más valor, especialmente cuando ha transcurrido más de un mes desde el accidente, dado que las pruebas complementarias presentan un alto índice de falsos negativos transcurridas cuatro semanas desde el accidente.

¿Se puede resolver o curar esta lesión con reposo y medicamentos?

Desafortunadamente no, el LCA no tiene la capacidad de cicatrizar o regenerarse por si mismo, esto por un pobre aporte vascular.

Por ello, los tratamientos son quirúrgicos y sustituyen el ligamento roto por un injerto. Sin embargo en ocasiones, por las condiciones especiales (enfermedades de riesgo), edad y demanda funcional de un paciente se puede recomendar no operar.

Pero esto no quiere decir que el LCA se reparará, sino que esa persona podrá funcionar en su vida diaria sin LCA, siendo estas actividades NO deportivas, evitando cambios de dirección y de giro en su rodilla, es decir, asumiendo una disminución importante en su actividad física. La mayoría de las veces en pacientes de más de 50 años con actividades laborales y deportivas menores.

Es por ello que la indicación de la cirugía ha de ser un tema consensuado entre el paciente y el cirujano ortopédico. Conociendo las posibilidades de recuperación y retorno al ejercicio y deportes o bien la limitación funcional que conlleva la naturaleza de la lesión, con grados de inestabilidad y lesiones asociadas futuras de meniscos o cartílago.

¿Es mejor operarse y reparar o reconstruir el LCA?

La mayoría de las veces SI.

Está documentado que el 85% de los pacientes con un ligamento cruzado roto, y no operados, a los 10 años o antes, presentan signos degenerativos desarrollándose como consecuencia, rupturas meniscales y lesiones cartilaginosas que son irreversibles.

Además de dolor crónico e incapacitante, inestabilidad y limitación funcional en actividades cotidianas, laborales y deportivas.

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Meniscos en la rodilla

Son estructuras de fibrocartilago, tenemos dos en cada rodilla, están diseñados para transmitir fuerzas sin que se produzcan daños en el cartílago articular. Participan en la distribución de las cargas, la estabilidad articular, la absorción de impactos y la lubricación de la rodilla, aumentando la congruencia articular entre los huesos y por lo tanto protegiendo al cartílago.

Actúan como un cojín entre los huesos de la rodilla. Un menisco desgarrado causa dolor, inflamación y rigidez. También puedes sentir un bloqueo en el movimiento de la rodilla y tener problemas para extenderla completamente.

¿Qué funciones tienen los meniscos en la rodilla?

Son vitales en muchos aspectos de la funcionalidad de la rodilla.

Las funciones más importantes de los meniscos son distribuir las cargas entre las superficies de los huesos, reduciendo las presiones de contacto de la articulación al saltar, girar, correr, actividades deportivas o recreativas como bailar, aumentan la congruencia articular, ayudan a la estabilidad de la rodilla y participan activamente en la propiocepción articular.

Son elementos fundamentales para preservar el cartílago articular garantizando la función articular para actividades de la vida diaria, recreativas y actividades deportivas, previniendo la aparición de la artrosis.

¿Por qué se lesiona un menisco?

Las lesiones y rupturas meniscales se relacionan con actividades que involucren girar la rodilla cargando el peso sobre ella, como pivotes agresivos, paradas bruscas y giros repentinos, incluso ponerse en cunclillas o arrodillarse puede lesionarlos.

Los meniscos tienen una enorme facilidad para lesionarse y curiosamente muy poca para repararse.

En los adultos mayores los cambios degenerativos en la rodilla pueden contribuir a una lesión meniscal sin tener un mecanismo de lesión especifico o una caida.

¿Qué síntomas provoca una lesión meniscal?

Los síntomas pueden aparecer hasta 24 hrs después del traumatismo, caída o actividad deportiva.

Los síntomas pueden ser leves si es una lesión pequeña o parcial y solo generar una “incomodidad” en la rodilla para hacer actividades diarias o deportivas.

  • Una sensación de chasquido
  • Inflamación o rigidez de la rodilla
  • Dolor, especialmente al torcer o girar la rodilla
  • Dificultad para estirar la rodilla completamente
  • Sensación de que la rodilla está bloqueada o atorada al tratar de moverla
  • Sensación de que la rodilla se afloja o algo por dentro está “suelto”
¿Qué puedo hacer si sospecho que me lesione un menisco?

La primera recomendación es suspender la actividad deportiva o recreativa hasta estar seguros de la lesión. Deberá acudir con un médico especialista y certificado en estas lesiones, un médico traumatólogo – ortopedista.

El diagnóstico de la lesión debe comenzar por una historia clínica detallada y una exploración física de la rodilla detallada con maniobras especiales que nos acercan a confirmar o descartar esta lesión.

El mejor estudio para valorar estas lesiones es Resonancia Magnética (RMN) en las ocasiones en que se considere indicado.

Numerosas publicaciones han demostrado que la exploración física por un médico experto es superior a la RMN para el diagnóstico de las lesiones meniscales.

El tratamiento puede variar dependiendo cada paciente y la naturaleza de la lesión meniscal, no todas las lesiones o rupturas meniscales se tienen que operar y esa desición se toma en conjunto con el paciente.

Desgaste del cartílago en la rodilla

El cartílago articular es un tejido vivo y altamente especializado formado por una red de fibras de colágeno tipo II y proteoglucanos, contiene células llamadas condrocitos, carece de nervios, vasos sanguíneos y linfáticos.

Reduce la fricción, transfiere y distribuye las fuerzas o cargas en distintas posiciones de la rodilla y ofrece una superficie articular lubricada, que permite que los huesos se deslicen y giren uno sobre otro sin apenas notarlo, es decir, el movimiento de la rodilla sin dolor.

El cartílago es un tejido duradero y resistente, sometido a un promedio de 10 millones de ciclos de carga articular por año. A simple vista es de color blanco, brillante y firme. Se nutre del líquido sinovial, por un mecanismo de difusión.

¿Por qué se desgasta el cartílago en la rodilla?

Por lo general, se presenta en pacientes a partir de los 50 – 55 años. Sin embargo, puede aparecer antes si se tienen otros factores de riesgo.

El cartílago sufre un proceso degenerativo o envejecimiento.

La rodilla es la primera articulación en afectarse, al ser la articulación mas grande del cuerpo humano.

Los factores de riesgo pueden ser:

  • Edad avanzada
  • Tener familiares con artrosis
  • Obesidad
  • Enfermedades metabólicas como: Gota, Artritis Reumatoide, Diabetes.
  • Una lesión articular traumática previa (fracturas) o el uso repetitivo (uso excesivo en ocupación laboral o deportes).
  • Deformidad de la articulación, como piernas de longitud desigual, arqueadas o rodillas valgas
¿Se puede regenerar el cartílago en la rodilla?

Por su naturaleza, el cartílago tiene muy poca nutrición o aporte de vasos sanguíneos, haciendo imposible su reparación.

El cartílago es un tejido de baja densidad celular, solamente un 3-10% de su volumen está ocupado por condrocitos, lo que dificulta su auto-reparación o regeneración.

¿Cómo se tratan las lesiones del cartílago en la rodilla?

El tratamiento puede ser conservador y consiste en modificar estilo de vida:

  • Bajar de peso es fundamental, para aligerar la carga en las rodillas.
  • Control de enfermedades metabólicas de base (Diabetes, Artritis reumatoide, Gota, etc)
  • Ejercicio controlado sin impacto.
  • Ingesta de condroprotectores vía oral.
  • Viscosuplementación intraarticular.

Si los resultados no son favorables se puede escalar el tratamiento a corrección quirúrgica mediante artroscopia de lesiones meniscales o ligamentos, tratamiento de lesiones en el cartílago susceptibles a reparación mediante condroplastia.

Y por último la cirugía de reemplazo articular, la prótesis de rodilla, sustituye el cartílago desgastado por implantes protésicos que permiten la disminución del dolor en un 90-95%, mejorando la calidad de vida y la funcionalidad del paciente, al mismo tiempo se alinea la rodilla corrigiendo deformidades propias del desgaste articular.

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